Tu cocina funciona, pero los muebles están apagados y cambiarla entera ahora mismo no entra en el presupuesto. Pintar los frentes es una opción para darle aire… si se hace bien. Porque mal hecho, salta a los pocos meses. Te contamos cómo se hace de verdad.
El secreto está en la preparación
El 80% del resultado depende de lo que pasa antes de pintar. Saltarse esto es la razón número uno de que la pintura se descascarille:
- Desmontar puertas y herrajes. Pintar con los tiradores puestos se nota siempre.
- Limpiar a fondo la grasa. En una cocina hay grasa hasta donde no parece. Un desengrasante potente es obligatorio.
- Lijar para dar agarre. Las superficies satinadas o melaminadas necesitan que la pintura tenga dónde agarrarse.
- Imprimación específica. La adecuada para melamina o laca es lo que hace que aguante.
La pintura y el acabado
Para cocina conviene una pintura o esmalte resistente a la humedad y lavable, porque esos frentes se limpian a menudo. Mejor varias manos finas que una gruesa, y con buena herramienta para que no queden marcas de rodillo.
Cuándo compensa cambiar los frentes
Si los muebles están bien de estructura pero cansados de cara, cambiar solo frentes y puertas deja la cocina como nueva con un acabado de taller, y por mucho menos que una cocina completa. Es de los trabajos que más nos piden. Si quieres, vamos, lo vemos y te decimos con franqueza si te merece más la pena pintar o cambiar los frentes.
¿Renovar la cocina sin obra? Hablemos
En Iván Sierra Carpinteros te damos presupuesto cerrado y sin sorpresas. Cuéntanos tu caso.
Llamar — 865 44 30 74